En México no es el sol ni un cielo despejado lo que define un lindo día. Tampoco es si llueve o no, lo denso y pesado de las nubes o qué tan rápido se mueven.
En México no importa si una tormenta feroz parece venir de sur o norte. Tampoco importa que el sol golpee de vez en cuando, ya que la dosis diaria está prácticamente asegurada.
En México lo que importa es que el aire se vea transparente, que el cielo, nublado o no, se vea franco ante los ojos. Que las torres y las montañas alrededor no se escondan. Que un viento benigno y cálido te golpee la cara sin miedo. Y que los colores se desperdiguen todo alrededor plateando todo y mostrando contrastes increibles.
Un día sin smog en México te hace imaginar a este valle como lo habrán visto sus primeros colonos, buscando aquella águila parada en el nopal, con la serpiente atrapada en su pico, a la sombra de las dos moles que rara vez se dejan ver pero siempre vigilan, aunque ayer no tuve el gusto de verlas.
(De algo así hablaban hoy en Chilanga Banda)
(La foto es la vista desde mi casa hacia el norte de la ciudad. Si le das click se ve en el tamaño original)

Escrito por Peluka 










